Instrumento financiero de renta variable

Hace pocos años la Bolsa Mexicana de Valores fue testigo de la colocación de valores emitidos por las dos primeras sociedades anónimas mexicanas de propósito especial (SPAC). Alberto Álvarez y Moisés Gutiérrez de Chevez, Ruiz, Zamarripa y Cía., abordan algunos aspectos de la operación de dichas sociedades, así como las implicaciones fiscales que podrían surgir para los inversionistas como resultado de participar en una SPAC mexicana como instrumento financiero.

¿Qué es una SPAC?

De acuerdo con la Comisión de Seguridad e Intercambio de Estados Unidos, una SPAC es una empresa creada específicamente para reunir fondos con el fin de financiar una oportunidad de fusión o adquisición en un plazo determinado, cuya identificación suele estar pendiente.

Las SPAC son vehículos muy comunes en los mercados estadounidense y canadiense. En EE.UU., por ejemplo, han cotizado 291 SPAC desde 2003, 155 de las cuales han completado con éxito una adquisición.

Estas empresas recaudan fondos mediante una oferta pública inicial (OPI) a través de una bolsa de valores autorizada. A continuación, la SPAC emite unidades. Estas unidades suelen consistir en acciones ordinarias y warrants para comprar acciones ordinarias en el futuro. Cada warrant puede ser ejercitable por una acción ordinaria completa o por fracciones de dicha acción ordinaria a un precio fijado en el folleto correspondiente.

Las SPAC en México

A diferencia de otras jurisdicciones, México no cuenta con una regulación específica para todos los aspectos relativos a la cotización y gestión de una SPAC. En su lugar, las SPAC son vistas en México como instrumentos de renta variable traídos de otras jurisdicciones que están siendo adaptados a través de ligeros cambios en el marco fiscal y legal mexicano.

A pesar de la falta de regulación específica, las SPACs están empezando a convertirse en un vehículo de inversión viable en México, principalmente por el éxito que han tenido en otros países y la flexibilidad que ofrecen a los inversores.

El primer SPAC mexicano fue emitido por Vista Oil & Gas S.A.B. de C.V. (Vista Oil & Gas) y fue listado en la Bolsa Mexicana de Valores.

Este primer vehículo se lanzó con la intención de recaudar fondos para adquirir una o varias empresas dedicadas al sector energético en cuatro países: México, Colombia, Argentina y Brasil.

La principal diferencia entre las SPAC mexicanas y sus homólogas americanas es el hecho de que un tercio de los recursos obtenidos a través de la OPV serán registrados y reconocidos como un aumento de capital
La mitad de la cartera de esta SPAC mexicana se cotizó en México a través de la Bolsa Mexicana de Valores, mientras que el 50% restante se cotizó en los mercados internacionales de acuerdo con la normativa aplicable. La OPV de Vista Oil & Gas espera recaudar alrededor de 11.700 millones de pesos mexicanos (650 millones de dólares). El equipo directivo de esta SPAC mexicana tiene hasta 24 meses para identificar y participar en una combinación de negocios.

El objetivo de este vehículo, como se indica en el prospecto, es invertir recursos en empresas familiares, de capital privado y empresas públicas dedicadas a sectores de rápido crecimiento.

En este caso, el 79,02% de la cartera cotizaba en México, mientras que el 20,98% restante lo hacía en mercados internacionales, de acuerdo con la normativa aplicable. Promecap esperaba recaudar alrededor de 5.600 millones de pesos. El equipo directivo de esta SPAC mexicana tiene hasta 24 meses para identificar y participar en una combinación de negocios también.

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